Color y comunicación (III). El cine.

por MaríaVázquez

Aunque hubo una época en la que el cine sólo podía reflejar la imagen filmada en blanco y negro, hoy la utilización del color o no en el mismo es una opción del director. En los años 50 y 60 del siglo XX, por ejemplo, el rodaje en blanco y nefro obedecía en muchos casos a necesidades de presupuesto. Otras veces, a la elección deliberada del director o al argumento de la película (como sería el caso del cine negro).

En los años 20, cuando Fritz Lang rodó “Sigfrido” la única posibilidad era el blanco y negro. Y aún así, el uso de la iluminación naturalista y detallada llena de matices las escenas de la película:

Por el contrario, en 1994 Tim Burton decidió utilizar el blanco y negro para recrear la atmósfera de las películas del peor director de cine de la Historia: “Ed Wood”:

Un uso muy particular del color y el blanco y negro en el cine (a veces en combinación) es el que realiza el director chino Zhang Yimou. En su película “El camino a casa” (1999), este director utiliza el blanco y negro y el color para diferenciar las dos líneas narrativas temporales del argumento: los acontecimientos actuales (muerte del padre y organización del cortejo fúnebre) y los pasados (el enamoramiento de sus padres y su vida feliz juntos).

Cuando se combina la utilización de blanco y negro y color para diferenciar tiempo pasado y presente, suele utilizarse el blanco y negro para el flash-back y el color para la narración contemporánea. En esta película, sin embargo, Zhang Yimou utiliza el blanco y negro para el presente (el frío, el invierno, la muerte del padre, la tristeza y la soledad de la madre) y el color para los recuerdos (colores vibrantes y alegres que simbolizan el recuerdo de la felicidad pasada, quizá también idealizada).

El mismo director hizo un uso muy narrativo del color en su películo “Héroe” (2002).  El encuentro entre el asesino y el emperador se desarrolla a través de una larga conversación en la que la misma historia va cambiando a medida que se va descubriendo la verdad. La primera narración, a cargo del asesino, muestra una historia de amor, pasión y odio visceral y para ello se utiliza el rojo:

Posteriormente, el emperador muestra sus dudas acerca del comportamiento de los protagonistas y relata su propia versión, esta vez utilizando los colores azules. De este modo despojaba a sus enemigos de la bajeza moral con la que quería definirlos su oponente y les otorgaba nobleza y serenidad:

Al final, el asesino relata la verdad al emperador. Los mismos personajes y el mismo escenario, esta vez en color blanco, el color de la verdad, la pureza. Pero también del luto, por lo menos en las culturas orientales:

Zhang Yimou utiliza el color como elemento simbólico (que aporta significado a la imagen) pero también le hace ser la voz del narrador. Como si de un antiguo rapsoda se tratase o como un moderno cuentacuentos, los personajes hacen hincapié en aquello que consideran más importante de su versión de la historia a través del color, convirtiéndose éste en la entonación e  inflexión de la voz narrativa de la historia.